Infantería de Línea de Jaén.

El fenómeno del re-enactmen, que bien pudiera asimilarse al concepto español de reconstruir rigurosamente, “in vivo”, un hecho histórico, es una pasión por la cual quien la practica deja de ser un mero espectador de la historia para pasar a ser un actor de la misma. La reconstrucción histórica dista mucho de ser una excusa para disfrazarse pues la calidad y prestigio de cada recreador se mide por la exactitud del trabajo de reconstrucción y ello solo es posible si existe un trabajo previo de seria investigación  histórica, comprensión y aplicación de lo que representa el hecho recreado y del periodo histórico en que se sitúa. Este fenómeno cultural transciende más allá de su ser y se manifiesta en actos de carácter público como son las grandes concentraciones conmemorativas, como Waterloo, Borodino, Austerlitz, Bailén, Coruña, Zaragoza, Somosierra, Albuera etc. etc.  Es pues la llamada era napoleónica la que más aficionados reúne, su colorido, interés histórico y la parafernalia que la rodea la hacen muy atractiva para el recreador.
                        En torno a la campaña de Andalucía de 1808 y concretamente al importantísimo hecho histórico de la Batalla de Bailén y sus prolegómenos surge en la ciudad de Bailén y en la misma provincia de Jaén un movimiento asociativo denominado Asociación Histórico-Cultural Voluntarios de la Batalla de Bailén, que se integra en la Asociación Napoleónica Española hacia 2006. Uno de los grupos de recreación histórica que forman esta asociación es el denominado Regimiento de Infantería de Línea Jaén 1808, en honor al que combatió en Bailén aquel 19 de julio de 1808 y que esta formado principalmente por jienenses, linarenses y bailenenses. Este grupo, que participa en eventos de recreación a lo largo y ancho de la geografía española incluso en Europa lleva el nombre de Jaén y Bailén con orgullo ayudando a su promoción y al conocimiento de su historia. Las actividades culturales de divulgación e investigación histórica y el fomento de la amistad y convivencia con los demás grupos tanto españoles como europeos y la colaboración con las instituciones son los pilares básicos en los que se fundamenta la actividad del Rgto. de Jaén de 1808                      
                       Desde el punto de vista histórico, el Rgto. de Infantería de Línea Jaén se refunda en 1793 por iniciativa del Duque de Medinaceli como consecuencia del temor que embarga a la corona española en relación a los aires revolucionarios que llegan de Francia. De hecho el ejército español de la época se fortalece y termina batiéndose con los franceses en la Guerra del Rosellón. Al inicio de la Guerra de Independencia se encuentra al completo, con sus tres batallones, en Ceuta y Algeciras y se incorpora sin incidencias al embrionario ejército que en la Capitanía de Sevilla formaba el Capitán Gral. D. Fº Javier Castaños y Aragorri. Formando parte del ejército de Andalucía y tras la reorganización de Porcuna, se integra en la 1ª División de la que es Jefe el Gral. D. Teodoro Reding, a la postre vencedor de Bailén. El Rgto. de Infantería de Línea Jaén participa en la Acción de Mengíbar y en la Batalla de Bailén donde muere su coronel D. Antonio Moya, y su capitán ayudante D. Carlos Sevilla, sufriendo además 200 bajas entre fallecido, heridos y extraviados. Tras Bailén participa en las Batallas de Somosierra, Ocaña, Medellín Talavera etc. En 1811 ya casi liquidado es disuelto pasando los pocos efectivos que todavía quedaban a formar parte de otras unidades. Es pues uno de los Regimientos más emblemáticos y sufridos de la Guerra de Independencia y es todo un honor el poder y querer recordar y recrear su historia vistiendo con respeto su uniforme y portando altiva su bandera allá por donde el destino lo requiera.
                        En su corta trayectoria, el grupo de re-enactmen Rgto. de Inf. de Línea Jaén de 1808 , constituido actualmente por 33 recreadores y dos socios honoríficos por descendencia, ha participado en recreaciones de la categoría de “La Batalla de Bailén”, “Los Sitios de Astorga”, “El Sitio de Valencia”, “La Batalla de Tudela”,  “Cariñena”, “San Fernando”, “Albuera”, “Ocaña”,   “Medina de Rioseco”,“Somosierra”,“Gamonal” ,”Los Sitios de Zaragoza” ,etc. , ha sido organizador de “Jornadas históricas del Castillo de Sta. Catalina de Jaén”, del proyecto “Tras las huellas de Reding” con el que han organizado actos en Jaén, Mengíbar, Bailén, Villanueva de la Reina, Porcuna y Andújar, colaborando con las instituciones municipales correspondientes y ayudando a llevar la cultura histórica a la calle de las ciudades y por lo tanto a los ciudadanos de a pie. Así mismo ha participado en la elaboración de documentales históricos y proyectos docentes dirigido a escolares.
                Este fenómeno aporta productividad económica a las ciudades por donde pasa y  promoción turística ampliamente contrastada. La ausencia de connotaciones de tipo político o belicista, hacen así mismo de esta actividad una alternativa de ocio y diversión válida para cualquier persona interesada por la historia tenga las preferencias personales que tenga.  Una vez recorrido el camino más difícil y concluido el proceso de uniformidad, equipamiento e instrucción,  el Rgto. de Inf. de Línea Jaén-1808 está listo para brillar en el Bicentenario de la Guerra de la Independencia a la altura de los mejores, desde la ilusión la buena voluntad y el trabajo bien hecho .  ¡Viva  el Rgto. Jaén¡.

                                                                           Alfonso Rojas Salcedo

 

Infantería de Línea de la Reina.

El origen del regimiento se remonta a la época del rey Fernando el Católico quien en 1509 creó el “tercio de Lombardía”. Estuvo durante los siglos XVI y XVII en Italia y en los Países Bajos. Acabada la guerra de Sucesión en 1713, y con la nueva reorganización del ejército que lleva a cabo el primer monarca Borbón Felipe V, el día 16 de junio de 1715 en la ciudad de Benavente, se le incorporan los tercios de Orense, Lugo y La Coruña pasando a denominarse “Galicia”. En 1792 cambia su nombre por el de “La Reyna”, este nombre lo mantuvo hasta 1810 en que volvió a denominarse “Galicia”.
En los primeros días de mayo de 1808, el regimiento de la Reyna se encuentra de guarnición en Málaga con una fuerza de tres batallones, 70 jefes y oficiales y 1530 hombres de tropa. Su fuerza se ve incrementada hasta 2.030 hombres a finales de mayo con lo que está bastante completo.
El diez de junio se pone en camino hacia Sevilla desde Antequera, donde disminuye su fuerza hasta los 795 hombres, al dejar en esta localidad los efectivos suficientes para organizar el 7º batallón de “Voluntarios de Granada” que se transformaría en el batallón de “Cazadores de Antequera”.
El 20 de junio queda encuadrado en el Ejército de Andalucía del general D. Francisco Javier Castaños. El 12 de julio en la definitiva reorganización que se realiza para hacer posible el Plan de Porcuna, se encuadra en la I División del mariscal de campo don Teodoro Reding. Tomó parte activa en la acción de Mengíbar el día 16 de julio. El regimiento sufre cuatro muertos –de los cuales uno fue su capitán don Antonio Lobaira-, nueve heridos y cuatro extraviados.
El 19 de julio combate en Bailén desplegado en el centro de la línea española, a la izquierda de la batería de a ocho libras que mandaba el capitán don Tomás Jiménez, tras el primer regimiento de voluntarios granadinos en la zona de los zumacares, a escasos 100 m de la ermita de la Limpia y Pura al mando de su coronel don Pelegrino Jacome.
Rechazó con su fuego los repetidos asaltos imperiales para cruzar la localidad y llegar al camino de Despeñaperros. Este día, el regimiento, reducido a 778 hombres útiles sufre 43 bajas (14 muertos, 20 heridos y 12 extraviados). Entre los heridos su teniente coronel, segundo jefe del regimiento don Miguel de los Ríos.
Fue nombrado junto con otros regimientos en el parte del general Castaños de la batalla de Bailén, en Andújar el 27 de julio de 1808.
Después de la batalla de Bailén el Regimiento de la Reyna pasa a Baza para recomponerse y el 6 de septiembre parte hacia Madrid y es encuadrado en el ejército del Centro mandado por el General Castaños. Participa, el 23 de noviembre, en la gran batalla de Tudela a las órdenes del General Lapeña encuadrado en la IV División. Hostigado el ejército del Centro por la división francesa Mathieu, se encarga de plantarle cara a las órdenes de D. Francisco Venegas en Bubiera (Zaragoza).
Participa en la acción de Somosierra, el 30 de noviembre, donde el 2º y 3º Batallón se dispersan sobretodo debido a la suicida carga del 3º Batallón de la caballería ligera polaca de la Guardia Imperial.
Acudió en enero de 1809 al mando del Mariscal de Campo Venegas a la desastrosa derrota de Uclés, donde el batallón es prácticamente aniquilado. Después de este desastre participa encuadrado en el ejército de Extremadura en la Batalla de Talavera los días 27/28 de julio de 1809. Después de esta acción vuelve a ser encuadrado en el ejército del Centro y al mando del General D. Juan Carlos de Areizaga participa en la batalla de Ocaña, el 19 de Noviembre, donde es derrotado y se retira junto a los restos del ejército hacia Sierra Morena.

BANDERAS, ESCUDO E UNIFORME
Como en 1808 el regimiento de “la Reyna” era el antiguo “Galicia”, para estudiar sus banderas hay que remontarse en el tiempo. El regimiento tenía la bandera Coronela y una bandera sencilla por batallón.
La bandera que utiliza en sus desfiles el Regimiento “La Reyna” es la sencilla que consta de la Cruz de Borgoña o de San Andrés y cuatro escudetes con las armas de Galicia “Cáliz con la Sagrada Forma”. El hecho de llevar en sus escudetes el Cáliz con la Sagrada Forma, gozaba el privilegio de no rendirla a nada ni a nadie, salvo al “Santísimo” El modelo de Bandera Coronela de 1728 lleva el escudo completo del rey borbónico rodeado de los collares del Espíritu Santo y Toisón de Oro.
Durante la Guerra de la Independencia perdió una bandera en Somosierra el 30 de Noviembre, la cual permanece en París y otra el 8 de Agosto de 1809 donde el ejército del General Cuesta fue derrotado después de la batalla de Talavera.
Al comienzo de la Guerra de la Independencia existía el reglamento de uniformidad en vigor de 1805, si bien había regimientos que aún vestían uniformes del reglamento de 1802, debido a que se los habían entregado tarde y como tenían una validez de 36 meses, aún no se habían cumplido. Este es el caso del Regimiento de “La Reyna”.
Según la Real Orden de 8 de Junio de 1802 esta ordenanza decía así:
“ Los Regimiento de Infantería de Línea de este ejército llevarán casaca de paño azul celeste, con solapa, vuelta y cuello negro de paño para la tropa y de terciopelo en los oficiales, botón dorado con nombre del Cuerpo, cartera tendida a la walona en los faldones, con cuatro botones grandes; flor de Lis dorada en los extremos del cuello, vivos encarnados, chaleco y calzón blancos, sombrero sin galón, con pluma encarnada sobre la escarapela…”
Los granaderos llevaban gorro de piel y una manga que cuelga de la parte posterior que era detalle exclusivo del ejército español. La manga que se utiliza está reconstruida en base a la manga existente en un museo de Tulouse (Francia) y el escudo del regimiento en una de las banderas sencillas existentes en el Museo del Ejército de Madrid.
Lo anteriormente expuesto viene a corroborar que para la construcción del uniforme que portamos, se ha realizado una minuciosa labor de investigación histórica para ser lo más fidedignos a la uniformología de la época.
De la misma manera se ha actuado para el armamento. Los fusiles son réplica de los modelos más corrientes que existían en el ejército español – modelo 1801 y el 1807- También los “Briquet” que utilizan los granaderos o los sables de los oficiales.

 

Infantería de Línea Suizo de Reding nº 3.

 

Es el primer Grupo de Recreación Histórica dedicado al período napoleónico de la provincia de Málaga.

Nació de la mano del malagueño Jon Valera Muñoz de Toro en Noviembre de 2006, con la unión de un grupo de amigos amantes de la Historia. Y, aunque esa es la fecha oficial de la fundación de este grupo histórico – cultural, el trabajo previo de investigación histórica necesario para llevar a cabo este proyecto comenzó en Abril de 2005, junto a la participación en diversas Recreaciones Históricas de la Guerra de la Independencia, en aquellos momentos, como guerrilleros malagueños.

Desde 2007 queda incluído como Vocalía de la Asociación Histórico – Cultural “Voluntarios de la Batalla de Bailén” con fin de trabajar conjuntamente por la investigación, enseñanza y divulgación de la Campaña de Andalucía de 1808.

Se trata de un proyecto estrictamente cultural, original y sin precedentes en Málaga que, actualmente, reúne a personas de todas las edades y de varios puntos de la provincia con la pasión común por enseñar la historia militar y civil de los hombres y mujeres de aquella época de una manera visual que lleve a niños y mayores una mejor comprensión de los hechos que forjaron nuestra historia.

Desde sus inicios se ha distinguido brillantemente en el proyecto del Bicentenario de la Guerra de la Independencia, con gran reconocimiento a nivel nacional e incluso internacional.

 

La unidad elegida.

Entre las unidades de guarnición en Málaga en 1808, el grupo decidió reconstruir rigurosamente esta unidad suiza al servicio de la Corona española, con nombre del entonces Gobernador Militar y Corregidor Político de Málaga, D. Teodoro Reding von Biberegg, completando su labor con el reconocimiento del sacrificio de los miles de suizos, austriacos y alemanes que, sin recibir nada a cambio y, desobedeciendo las órdenes de Napoléon, que los creía a su servicio, se levantaron, se sacrificaron y murieron por la libertad y la independencia del pueblo español muy lejos de su tierra natal.

Por citar algunas acciones del historial de la unidad histórica en la Guerra de la Independencia, estuvo enmarcada dentro de la agrupación de Centro de la Primera División del Ejército de Andalucía, jugando un gran papel en hechos de armas como el Combate de Mengíbar, la defensa de Jaén en 1808 y la gloriosa Batalla de Bailén; entre otras, como el Combate de Alcolea, la Campaña de Cataluña o la defensa de Málaga en 1810.

De esta manera, uniendo investigación con reconstrucción histórica, trata de recuperar de manera fidedigna esta página de nuestra historia desde la olvidada perspectiva de aquellos soldados y sus familias que vieron en España su patria de adopción.

 

Uniforme y equipo.

Es el primer Regimiento Suizo del Ejército español de aquella época que se ha reconstruido en Europa.

Su principal característica, la fidelidad a los modelos reales, es palpable en su uniformidad, realizada con el máximo rigor histórico: desde las telas hasta los botones (tallados a mano y fundidos a partir de los originales), pasando por los bicornios, charreteras, bordados o los mismos correajes, que han sido elaborados por artesanos o son originales.

Igual podemos decir de la bandera del Regimiento o uniformes como el de Oficial Contador del Ejército Español, figura que en España sólo posee este Grupo de Recreación Histórica.

 

Las órdenes… en alemán.

Además, como Grupo de Recreación Histórica, no sólo sigue los reglamentos y ordenanzas de la época y cuida la rigurosidad de sus movimientos, sino que, además, al tener la unidad su origen en el cantón suizo de habla germana de Schwyz (de donde procedía la familia Reding) todas las órdenes de mando se dan en alemán; algo que lo caracteriza originalmente.

 

Gran experiencia.

Hasta el momento, además de colaborar en reportajes especializados para los medios de comunicación, Jornadas de Historia Viva, programas de televisión locales y nacionales y documentales históricos, los “Suizos de Teodoro Reding” han participado en centenares de actos conmemorativos y Recreaciones Históricas en diversas localidades de las provincias de Málaga, Jaén, Cádiz, Sevilla, Córdoba, Madrid, Valencia, Badajoz, Segovia, Valladolid, Burgos, León, Aragón, Tarragona, Navarra, la ciudad de Ceuta y Canarias.

Igualmente ha estado en Portugal rememorando los hechos ocurridos durante la Guerra de la Independencia; en Dinamarca en las ciudades danesas de Copenhague, Kolding, Fredericia y Odense, recordando el paso de los 14.000 soldados españoles de la División del Norte que, al mando del Marqués de La Romana, fueron enviados a dicho país entre diciembre de 1807 y agosto de 1808 con las tropas de Napoléon, cuando todavía España era su aliada; y, movidos por su afición a la historia y a la Recreación Histórica, en la República Checa, invitados por la Asociación Napoléonica Centro – Europea, para participar en los actos de la Batalla de Austerlitz.

 

Responsable: Jon Valera Muñoz de Toro
Telf.: 687 592 735

 

Infantería de Línea de Córdoba.

El Rgto. de infantería Córdoba tiene sus orígenes en el siglo XVI , concretamente en el Tercio Figueroa, fundado a su vez por D. Lope de Figueroa. Nació como tercio embarcado en Cartagena y viajó a Italia. Pasó a llamarse Tercio de la  Mar Océano y en sus orígenes está el de la Infantería de Marina española junto a otras unidades de infantería embarcada. Participó en la legendaria batalla de Lepanto, teniendo una destacada actuación, peleando incluso en la defensa de la Galera Real, la del almirante D. Juan de Austria. Actuación muy destacada también en la Batalla de Las Terceiras, en las Azores, contra los franceses. En esta ocasión el Rgto. Córdoba navegó embarcado en el galeón San Mateo y mediante una estratagema muy audaz inclinó hacia el lado español el signo final de la batalla llegando a luchar dicho galeón español contra varios navíos franceses simultáneamente, venciéndoles. Nunca faltó el Córdoba a las grandes citas como lo fue Almansa, a principios del s.XVIII. Allí combatió con el nombre de Rgto. de Bajeles , en el bando borbónico.
 En la Guerra de Independencia participó en la campaña de Andalucía, en el ejército del Gral. Castaños, pasando a partir de la reestructuración de Porcuna a la 3ª División. Lo componían 3 batallones con un total de alrededor de 1000 hombres, combatió en los Visos de Andújar donde tuvo sus primeras bajas el día 15 de julio de 1808 y posteriormente adscrito ya a la 4ª división arrolló a las avanzadas de la retaguardia francesa a la altura de Venta Quemada en la zona del Rumblar. Participó en las grandes batallas de la G. de Independencia, Ocaña, Almonacid, Medellín etc. y tuvo una gran actuación en la 1ª guerra carlista concretamente en la acción de Villarrobledo.
Se cubrió de gloria en la campaña de Marruecos de 1859-60 en la toma de Tetuán, la batalla de los Castillejos, la defensa de Cabo Negro y Wad-Rass. Su participación de extiende así mismo a la Guerra de Cuba y la campaña de Marruecos de principios del XX. Poco antes de 1936 pasó a fundirse con otras unidades  adoptado el nombre de  Rgto. de Lepanto. Ya pasada la contienda civil vuelve a recuperar su nombre de Rgto. de infantería Córdoba. Actualmente se ubica en la base de Cerro Muriano  (Córdoba)   tratándose de un Rgto. de infantería mecanizada y forma parte de la BRIMZ X "Guzmán el Bueno", equipado su batallón "Málaga" con los modernos carros Leopard, es una de las unidades más preparadas de nuestro ejército. ¡Gloria al Rgto. Córdoba¡.
En la actualidad, la Asociación Voluntarios de la Batalla de Bailén comparte el grupo de recreación "Rgto. de Infantería de Línea Córdoba" con el Circulo de Amigos de la BRIMZ X Guzmán el Bueno. Se trata del grupo más joven de los surgidos en torno al mundillo recreacionista de la provincia de Jaén en relación con las conmemoraciones del Bicentenario de la guerra de la Independencia . Nace en enero de 2008 ,  presentándose su uniforme ante una representación del actual RIMZ Córdoba 10. Tan solo tiene un año de vida. Está formado por una escuadra de granaderos con un sargento 1º a la cabeza. Dispone de una magnifica bandera que una réplica de la coronela de 1808, bordada en los Balcanes y donada por el RIMZ Córdoba 10 de la BRIMZ X. Este grupo trata de hacerse un  lugar en el mundo de la recreación histórica como guardia granadera de honor y así lo hizo en la Recreación del Bicentenario de la Batalla de Bailén en octubre de 2008. Ha participado, así mismo, en la importante  Recreación de "Los Sitios de Zaragoza",  en el proyecto "Tras las huellas de Reding", en su última fase, desarrollado  en la comarca norte de Jaén y ha colaborado además con la Academia de Infantería de Toledo y la BRIMZ X, en diversos actos conmemorativos. Su uniforme, como el de la infantería de línea de 1808, es blanco con divisa roja, botón dorado y morrión de pelo negro con manga granadera roja. Su banderín de enganche sigue abierto para todo aquel que esté interesado en recrear su historia. ¡Adelante el Córdoba¡ llamado "El Sacrificado".

 

Pífanos y Tambores.

A lo largo de los tiempos la música tuvo siempre un papel fundamental en el ámbito militar y la guerra. Principalmente, ha servido para transmitir órdenes, infundir moral a los combatientes, ordenar el ritmo de avance de las tropas, emitir señales e incluso confundir o desmoralizar al enemigo.

    Cuando nos referimos a la música militar de la época que nos ocupa (la Guerra de la Independencia Española), debemos hacer una distinción entre lo que era por una parte, la denominada “Banda de Guerra”,  aquella que integrada en los regimientos, acompañaba a los ejércitos para transmitir las ordenes y marcar el paso a los soldados. Por otra parte, las llamadas “Músicas Militares” que eran las Bandas de Militares de Música como se conocen actualmente, aunque con diferencias notables en sus instrumentos y número. Pagadas por la oficialidad, estas se utilizaban para desfiles, actos castrenses y conciertos al aire libre.

    El grueso de los ejércitos lo componía la Infantería de línea que actuaba en orden cerrado, o sea, la formación se mostraba y operaba de forma muy compacta. Esto necesitaba de una gran disciplina para su maniobrabilidad y de unos instrumentos como los pífanos (pequeñas flautas traveseras) y cajas de guerra (tambores) que por su potencia sonora, pudieran transmitir las órdenes y hacerse oír desde la distancia, incluso entre el ruido y  fragor de la batalla. A parte de los pífanos, también se utilizaron instrumentos de metal como la corneta, más apta por sus características para la Caballería y la Infantería ligera.
    
    De este periodo se conservan en España pocos ejemplos de música militar, entre ellos los más preciados, son los toques de ordenanzas de Espinosa de los Monteros conservados en la Biblioteca Nacional de Madrid.

    Durante la Guerra de la Independencia, estaban vigentes las Reales Ordenanzas de Carlos III y fue este monarca el que en 1768 encargó a Espinosa de los Monteros, un músico de la Capilla Real, la realización de un trabajo de recopilación musical. La intención era que reuniera y unificara aquellos toques de ordenanzas utilizados con anterioridad, que la tradición oral en cada regimiento iba desvirtuando con el paso del tiempo y que fueron publicados en Madrid en 1769.

    Ya existía un cuadernillo anterior, manuscrito del mismo Espinosa y fechado en 1761. En éste, figuran los toques de ordenanza para la Infantería y alguna marcha como la de de Guardias Walonas, Fusilera y Granadera (de ésta última deriva nuestro actual Himno Nacional). Estos toques están destinados a ser interpretados por dos pífanos y tambor, mientras que el cuaderno de 1768 está instrumentado para dos pífanos, dos clarinetes y tambor. Por otro lado en el mismo cuaderno de 1768, a continuación de los toques para la infantería figuran “Toques de trompeta”: A Degüello, La llamada, La Oración o Diana. Después de estos, “Toques de los puntos de Guerra que deberá observar la Caballería”: La Generala o Botasilla, La Asamblea, A Caballo, y la Marcha.
   
    Es sabido que los regimientos de extranjeros al servicio de España ( walones, suizos, etc ) tenían sus propios toques de ordenanzas, no obstante, con la excepción de la marcha de Gdas. Walonas no se han conservado ninguno.

    Los toques de ordenanzas, se utilizaban para distintos fines. Unos están dirigidos a la regulación horaria y de tareas en la vida cotidiana dentro del cuartel o el campamento: toque de Diana, Bandera, Fagina, Retreta, etc. Y otros a  ordenar el paso y las evoluciones de la tropa tanto en formación de parada, desfile o en batalla.
 
   En el Título I del Tratado I ( de las Reales Ordenanzas de Carlos III ) que se refería al pie de la Infantería, compuesta entonces por españoles, italianos, irlandeses, walones y suizos, se dice que cada batallón del Regimiento ha de tener dos pífanos (además de cuatro tambores). De los instrumentos destinados a interpretar los toques pífanos, clarinetes, y tambores, los primeros en desaparecer fueron los clarinetes, que se suprimieron por el reglamento de 4 de agosto de 1802. Las cornetas se establecieron en la Infantería por Orden del Consejo de Regencia de 19 de octubre de 1811, en plena Guerra de la Independencia, en número de dos en cada Compañía, sustituyendo al mismo número de tambores de los cuatro que tenían asignados. En cuanto a los Pífanos se prescindió en el Reglamento de 31 de mayo de 1818, manteniéndose, sin embargo, en el Real cuerpo de Guardias de Alabarderos hasta la desaparición del mismo con el advenimiento de la II República. Actualmente los pífanos solo se conservan como homenaje a nuestro pasado militar, en la Banda de la Guardia Real.

    Así pues, cada regimiento de Infantería, llevaba dos pífanos y cuatro tambores, y uno de órdenes. Cuando se desfilaba se formaba “Banda” que no era sino la reunión en una sola formación de todos los pífanos y tambores, al frente de los cuales se ponía el “ Tambor Mayor” que era por decirlo así el Director de esta Banda. Este normalmente, lucía un traje muy vistoso y adornado de borlas, entorchados y bonitas plumas en su bicornio, además de portar la llamada “Porra”, un bastón con una bola metálica  en su parte superior  con la que hacía bonitas filigranas al tiempo que marcaba el compás. La posición del bastón  indicaba qué toque se debía interpretar y si dicho toque debía ser ejecutado a paso regular o redoblado.

    Como curiosidad, comentar que la expresión popular “vete a la porra” que se mantiene actualmente, proviene de esta  época, ya que el bastón del Tambor Mayor quedaba colocado en el centro del campamento para marcar el lugar donde se enviaba a los soldados arrestados, de ahí el dicho.

    El uniforme que vestían los soldados músicos, sobre todo el tambor de órdenes, debía ser distinto al del regimiento, para ser fácilmente  localizado por el oficial, a través del cual, transmitiría las órdenes a la tropa. En nuestra Asociación el uniforme de músico corresponde al regimiento de infantería Órdenes Militares, según  reglamento de 1805 que se unificó de manera igual para todos los regimientos.

    Normalmente los pífanos y tambores eran jóvenes en el margen de 10 a 16 años de edad, como podemos apreciar en muchos casos por las obras pictóricas  de la época (como el pífano de Manet), que pasaban el día practicando con los instrumentos hasta aprender a dominar todos los toques y marchas. Estos se podían ejecutar, según el caso a distinta velocidad, así pues, existía: el paso lento (60 pasos por min.), el paso regular (76 pasos por min.), el paso redoblado, (120 pasos por min.) y el de ataque o carga (150 pasos por min.).

    En formación de marcha, los músicos se colocaban delante junto a oficiales bandera y granaderos, mientras que en formación de batalla, estos pasaban a la retaguardia de su regimiento junto con la bandera. Tanto la bandera como los músicos eran un blanco muy preciado pues si “caía” la bandera significaba la rendición del grupo. En el caso de eliminación de los músicos, las órdenes no se podrían transmitir por lo que la tropa quedaba con problemas de operatividad.

    Nuestro repertorio de piezas es amplio y variado comprendiendo fundamentalmente los toques y marchas de la infantería de línea española. Además de estas, incluimos toques, marchas e himnos de otros países con implicación en la Guerra de la Independencia, como franceses, ingleses, suizos, polacos, etc., así también, canciones populares como Manbrú se fue a la guerra  y adaptaciones de obras de la época.

    En la actualidad la Asociación Voluntarios de la Batalla de Bailén cuenta con una Banda de Guerra de nueve músicos. De ellos, cuatro son pífanos y cinco tambores que están repartidos en los diferentes regimientos que componen la Asociación.

 

Manuel Meffre González.

 

Garrochistas y Lanceros de Jerez.

El año 2008 se ha conmemorado el II Centenario de la famosa Batalla de Bailén, gesta en la que varios miles de voluntarios españoles procedentes de todas las clases sociales llegados de pueblos, campos y ciudades se unieron al Ejército con el afán de expulsar de nuestro suelo patrio al invasor francés. El 19 de Julio de 1808, día memorable para la historia de España, aquellos hombres, muchos con escasa preparación militar, tuvieron la valentía de enfrentarse al más poderoso ejército del mundo: el hasta entonces invicto de Napoleón Bonaparte.
Tras los sucesos del 2 de Mayo en Madrid y el brutal aplastamiento de la rebelión popular surgida en dicha capital, el virrey del emperador, Murat , estableció a finales de mayo una gran fuerza de reserva en Madrid enviando al mariscal Monsey a aplastar la rebelión de Cartagena, Valencia y Cataluña, mientras que el general Dupont avanzaría con 13.000 hombres hacia Córdoba, Sevilla y Cádiz.
Tras vencer este último una ineficaz resistencia en el puente de Alcolea, sobre el Guadalquivir, Dupont irrumpe con sus tropas en la ciudad de Córdoba donde, sin ningún respeto por la vida o hacienda de sus habitantes, sus soldados saquean la ciudad sometiendo a sus moradores a un duro castigo. Estos sucesos exacerbaron el ánimo de los andaluces organizándose en partidas que masacraban a los soldados franceses rezagados así como sus avanzadillas y correos. Al sentirse aislado y teniendo noticias del poderoso ejército que el general Castaños estaba logrando reunir en Sevilla, el general francés decide abandonar la capital cordobesa y dirigirse a las llanuras de Andújar solicitando refuerzos a Madrid. El 27 de junio el general Vedel llegó a la Carolina con 6.000 soldados de infantería y 600 caballos que se unieron al grueso de las tropas bonapartistas allí acantonadas. En total había reunido un ejército de unos 20.000 soldados que se opondrían a los 27.000 del general Castaños.
No es nuestra pretensión relatar aquí otros aspectos de esta batalla, lo que sí vamos a recordar es la intervención heroica de unos jerezanos que, unidos a otros de Utrera, por su bravura pasaron aquel 19 de julio de 1808 a formar parte de la historia con un halo de leyenda.
Nos estamos refiriendo a los famosos “Garrochistas de Bailén”, aquel escuadron de lanceros voluntarios que el 16 de julio, en los campos de Mengíbar y al mando del capitán Cheriff, lucharon de forma valiente y temeraria sufriendo importantes bajas entre ellas su capitán, y tres días después en Bailén formarian parte de la fuerza que combatio bravamente a los franceses. Los historiadores no coinciden en el número de jinetes que componían esta pintoresca unidad, la cual según las fuentes, pudo oscilar entre los 100 y 125 efectivos, que fue encuadrada en el glorioso Rgto. de Caballería de Línea Farnesio, uno de los más brillantes y aguerridos de aquella gloriosa campaña y de los que más bajas sufrio.


El uniforme de estos garrochistas era original y típico: pañuelo de color rojo en la cabeza atado a la nuca cuyos picos caían sobre la espalda dejando ver una coleta envuelta por redecilla negra, sombrero calañés con moña, chaquetilla corta con hombreras y caireles, chaleco medio abierto por el que asomaba un pañuelo atado al cuello, faja negra o roja, calzones ajustados hasta la rodilla y botín abierto que dejaba ver medias azules o blancas. Sus armas: un cuchillo de monte en la faja y una larga garrocha de las de picar toros a las que muchas se les había cambiado la puya por punta de lanza. Encuadrados en la división que mandaba el general D. Teodoro Reding, eran magníficos jinetes que podían maniobrar muy fácilmente entre los olivares.
Aquellos audaces lanceros voluntarios de Utrera y Jerez vestidos de paisano asombraron a los oficiales napoleónicos tanto por su bravura e indumentaria como por su armamento: aquellas gruesas y largas garrochas de tres metros de largo nunca antes se habían visto en una batalla. En el parte del general Reding a Castaños de fecha 22 de julio de 1808, se alaba a estos voluntarios utreranos y jerezanos, calificándolos de “bisoños triunfadores de las águilas napoleónicas”. El 24 de agosto de ese mismo año las tropas del general Castaños entraron victoriosas en Madrid, con ellas, un puñado de jinetes jerezanos causaron la admiración de todos por su fama y peculiar indumentaria, eran los supervivientes de aquella histórica gesta. Había nacido una leyenda: “Los Garrochistas de Bailén”.
En nuestra Asociación hemos querido que estuvieran presentes “Los Piqueros o Garrochistas”, pues formaron parte de aquel ejército victorioso que el día19 de julio de 1808 pasó a la historia.

  

Texto: Antonio Mariscal Trujillo

 

 

Voluntarios y Aguadoras.


Este grupo es el más antiguo de toda la Asociación, comenzando su participación en la I Recreación de la Batalla de Bailén, en octubre de 2005, cuando esta Asociación todavía no había sido totalmente constituida.
Desde entonces, este grupo no ha parado de incrementar sus componentes, teniendo en la actualidad más de 35 miembros.

 

Dentro de este grupo encontramos diversos tipos de personajes representados:

- Aguadoras: mujeres ataviadas con cántaros, cestos y vendas, cuya función en la batalla es atender a los heridos y llevar agua a los soldados combatientes. Entre ellas, destaca la figura de María Bellido, mujer que cada año encarna a este personaje, y que su elección se realiza anualmente entre las mujeres bailenenses que desean representar a este ilustre personaje de Bailén.

- Paisanos: Dentro de este grupo, se intenta recrear las personas que vivían en Bailén durante la época de la Guerra de la Independencia, ciudadanos de la vida cotidiana. Existe, dentro de este grupo, personajes que se han hecho imprescindibles en cualquier recreación en la que esta Asociación participa o actividad que esta Asociación realice, tales como: El cura, el médico, el de los correajes, el corresponsal de guerra, etc.

- Guerrilleros: hombres y mujeres ataviados con armas de avancarga, generalmente pistolas, y que se incorporan al frente de la Batalla para luchar contra el enemigo junto a nuestros soldados.

 

La existencia de este grupo es fundamental en nuestra Asociación puesto que, desde el comienzo de la misma, y tal y como confirma el nombre social, ha sido intención de la Asociación Histórico-Cultural Napoleónica Voluntarios de la Batalla de Bailén, reforzar la figura del pueblo en la contienda de la Batalla de Bailén y el papel del hombre y de la mujer de a pie durante la Guerra de la Independencia.

 

Guardia de París Francesa.

 

Conocidos como “los rojos y verdes” por sus característicos uniformes, fueron levantados en 1802 como fuerza armada municipal de la capital francesa. Poco después Napoleón la reorganiza como regimiento de línea y en 1807 participa en la campaña contra Prusia que culminaría en la batalla de Friedland.
Son, por tanto, batallones veteranos y fogueados que comparten la disciplina e instrucción de sus compañeros de armas de la infantería. No son unidades de élite, aunque eran tropas curtidas, acostumbradas ya a la dura vida del frente y que dejaron buena constancia de ello formando parte del 2º Cuerpo de Exploración de la Gironde, que había sido confiado al general Dupont, tanto en el puente de Alcolea el 7 de junio y en los campos de Bailén el 19 de julio de 1808. Acabaron prisioneros en la isla de Cabrera, abandonados a su suerte. De los soldados que partieron de Francia tan solo 150 volvieron a ver su tierra natal.


Cuando Dupont se puso en camino desde Andújar la tarde del día 18 de julio, la Guardia de París marchaba tras el tren de bagajes; junto a los regimientos suizos Reding 2 y Preux 6 a las órdenes de los generales Rouyer y Scharamm, el resto de la caballería de Fresia, que incluía el escuadrón de 150 coraceros enviado por Gobert tres días antes; la 3ª Legión, seguida por la artillería de la brigada Pannetier, y los Marinos de la Guardia Imperial.
En el 2º Cuerpo de Dupont formaron los segundos batallones de los dos regimientos de la guardia parisina existentes. En la batalla de Bailén estuvieron encuadrados en la 1ª División de Infantería que estaba compuesta por la Brigada Pannnetier y la Brigada Chabert al mando del General de división Barbou. La Guardia de París formaba la Brigada Pannetier junto con la 3ª Legión de Reserva. Su jefe era el mayor Esteve, y su fuerza total 1454 hombres en mayo y 1.300 en julio.
Su participación en la batalla se produjo cuando Dupont hizo marchar sobre el Zumacar Grande a lo más selecto de la Brigada Pannetier. Los dos batallones de la Guardia de París y dos de la 3ª Legión que integraban la brigada habían cruzado el Rumblar poco antes de las ocho de la mañana, siguiendo al convoy y precediendo al batallón de marinos y al cuerpo de retaguardia. El 2º de la Guardia de París junto a una parte del batallón de marinos se adelantaron al Ventorrillo para reforzar la Cruz Blanca. En cuanto al 1º regimiento de la Guardia de París, el mayor Esteve debía conducirlo a toda prisa al Zumacar Grande. Apoyado por el escuadrón de reserva y poco después por su 2º Regimiento, que recibió la orden de abandonar la retaguardia y unírsele en el Zumacar, Esteve tenía la misión de contener al enemigo que se presentase, y rechazarlo sobre su línea cuando el resto del ejército diese el ataque general.


Los voltigeurs de París coronaban a la carrera el Zumacar Grande y le ganaron la partida a las precavidas avanzadas de Venegas, aunque acto seguido la vanguardia del Barón de Montagne se topó con ellos y abriendo fuego sobre ellos les obligaron a replegarse sobre la columna que ya empezaba a desplegarse en la cima. El tiroteo se generalizó y los experimentados guardias parisienses se parapetaron entre los olivos y resistían el empuje de guerrillas de a pie y a caballo, pero el mayor Esteve empezaba a echar en falta a su 2º batallón ya que comenzaba a ceder terreno ante la creciente presión del Barón de Montagne.
Dupont decidió aprovechar la vulnerabilidad de Venegas atacando el flanco izquierdo y el centro a la vez. Así pues, decidió desviar del ataque del centro a la brigada Dupré, para que con apoyo de la Guardia de París aplastase a Venegas y a continuación cayese sobre el flanco derecho enemigo. De fijar el flanco izquierdo se ocuparía Privé, y de romper el centro español el grueso de la infantería y artillería imperiales.
Hacia las diez de la mañana el 2º regimiento de la Guardia de París con el General Pannnetier al frente hizo retirarse en desorden a la infantería ligera de Montagne. El regimiento de Órdenes Militares no se detuvo hasta llegar al Cerro San Cristóbal, dos kms atrás y uno más de la línea principal.


Serían en torno a las once de la mañana cuando los guardias de París de Pannetier relevaron a la cansada y desordenada caballería de Dupré para continuar con el asalto a las alturas de Marivieja. Un ataque que los hombres del general Venegas creyeron como lo que era, un decidido intento de Dupont de romper su flanco para descubrir el camino de la Carolina. Efectivamente el momento era propicio por la desbandada general del regimiento de Órdenes Militares hacia los olivos del Cerro San Cristóbal. No obstante el General Venegas hizo frente al intento de flanqueo de los voltigeurs de la Guardia de París, que lograron penetrar hasta la cañada de los Membrillejos, haciendo necesaria la intervención de los Batallones apostados en el Cerro de San Cristóbal.
El descalabro que entre tanto había sufrido Dupont en el llano disuadió al General Pannetier de repetir los ataques. Descorazonado y acosado por la infantería ligera de Venegas, dio orden a los fatigados hombres de la Guardia de París de replegarse sobre el Zumacal Grande.
Durante el último ataque de Dupont al frente de los Marinos de la Guardia al mediodía, la Guardia de París recibió órdenes de mantener a raya a la agresiva derecha española y atacarla si se presentaba la ocasión. Poco después del mediodía Dupont pide capitulaciones y el alto el fuego.
Hubo otros batallones de la Guardia de París a lo largo de la Guerra de la Independencia que fueron confiados al Mariscal Bessières quien se trasladó a España el 25 de junio de 1808 con el jefe de batallón Daviet al frente. Destacaron en la lucha contra la guerrilla asturiana y en Aguilar del Campo se cubren de gloria frente a 3.500 españoles durante 19 horas. También realizaron, entre otras acciones, la defensa del castillo de Burgos contra los ingleses en 1812.